#4: “Mi promesa, mi color perfecto”

 

explosion_colores

 

MÚSICA DEL CAPÍTULO

CLAIRE

Cuando menos te lo esperas, vuestra guerra dará su verdadero inicio. Pocas veces en la vida, una guerra es tan fuerte: lo normal es que te pase con tus familiares o con el amor de tu vida o tus hijos o tu enemigo acérrimo. Sólo tienes un 2% de posibilidades de que no sea con los antes nombrados. ¿Por qué a mí me sucedió el 2%? Ni idea.

*2 horas antes*

—Te digo yo que no.

—Sí tú lo dices… Debes admitir que es parecida.

—¡Sólo por el título!—chillé indignada.

—Pero…

—Kelly Clarkson y Fletcher no se parecen en lo absoluto. Punto y final.

—Mas ambas canciones…

—¡Punto final dije!

Logan piensa que las canciones “War paint” de Kelly y Fletcher son parecidas. ¡Ja! En la vida.

—¿Por qué te gusta tanto esta escalinata de Knewtown?

—Puedo ver todos los colores que emana la gente por una de las calles más concurridas de Nueva York.

—¿No te marea?

—No. La única que me marea eres tú, cambias de color tan rápido que me confundo un poco.

Apoyé mi cabeza en su hombro. Era mucho más alto que yo, eso que yo no era no lo que se decía baja.

—Lo siento.

—No lo sientas. Si no pudieras las emociones a flor de piel, probablemente, no me hubiera fijado.

Me levanté de la escalinata, apretando los puños.

—¡Me estás diciendo que lo único que tengo es ser indecisa!

—No. Pero, es algo positivo: así destacas en tu familia.

—¿Gracias? Mi familia es perfecta, sería mejor si fuera como ellos: felices a todas horas.

—A mí me pareces perfecta así… Bueno, no exactamente perfecta, porque no hay nadie perfecto… ¡No quiero decir que no te acerques a la perfección! Sólo digo que me gusta como eres… ¡Pero no en sentido romántico! Sólo te conozco de hace casi dos semanas, y aún no sé si eres una asesina… ¡No es que tengas pinta de asesina! Sólo que…

Lo agarré de los hombros antes que pudiera seguir con su “diarrea verbal”.

—Tranquilízate, sé que no soy perfecta y sé que no soy una asesina serial. Sé que nos conocemos de hace dos semanas…

—Casi.—corrigió Logan en voz baja.

—Sí casi. ¿No recuerdas lo que te dije hace cuatro días? Me enamorado de tu personalidad. Aunque no te creas especial: me enamoro de personalidades constantemente.

—Sigo sin comprender como se enamora uno de la personalidad de otro.

—Sólo tienes que interesarte por las personas. Encontrar su punto.

—¿Por qué no me puedes explicar tus términos internos, al momento?

—Perdería la gracias de ver tu rostro confuso.

—¿Me contestas?

—Sí.

Me levanté y bajé todos los escalones.

—¡Venga! Yo no he dicho que sea aquí, ¡quiero estirar las piernas! Llevamos media hora sentados ahí.

Con Logan a mi derechas comentándome las tonalidades exactas de cada persona. La mitad de ellas no las reconocí, debo ser estúpida. Suspiré y miré al rededor.

—Blanco zinc, plata metálico, verde cinabrio, violeta permanente…—siguió hablando Logan. -¿En verdad hay un “violeta permanente”?-

Pasamos en frente del “Chase International Bank”. Me fijé en su superficie acristalada, con una puerta giratoria (de esas en las que hay en los hoteles, y juegas de niña). “Todo transparente, 100% sincero” era su lema. Escruté con la mirada los cristales. Había gente de casi todas las clases sociales, por ejemplo: una mujer trajeada, un padre con varios hijos, una anciana a la espera de un préstamo, etcétera. Mas, sólo me fijé en la chica adolescente que esperaba con impaciencia en el cuarto puesto. Alta, ojos verdes, guapa, buen cuerpo, gorra… No había duda.

—¿Por qué paras?preguntó Logan.

—¿Te importa si entramos? Me ha parecido reconocer a alguien.

—Como quieras. ¿Quién es?

—Ahora verás.

Dimos la vuelta que nos pedía la puerta, y llegamos a la elegante, fría (literalmente, se pasaban con el aire acondicionado) e impoluta sala principal del banco.

—¡Trisha!

Toda la gente se volvió mirándome como loca: unos por interrumpir el eterno silencio de conversaciones en voz bajas, unos con desconcierto (como Logan) y una divertida.

—Trisha, sabía que eras tú.—afirmé cuando llegó a nuestro lado.

Ella se quitó la gorra dejando caer su rizado cabello rubio. Mientras Logan la miraba con la boca abierta, y yo le propinaba un codazo a él. Sabía el por qué había reaccionado así: Trisha era guapísima y Trisha era la hija del alcalde, y también mi amiga.

—¿No me lo presentas, Claire?

—Logan Reed, sinestésico e inadaptado social.

—Otra para el club.—murmuró—Por lo que veo, sabes quién soy.

Me giré para encararlo, era graciosa su mueca de desconcierto.

LOGAN 

¿Desde cuándo mi suerte había decidido despertarse? Tenía a dos chicas (¡Chicas!) guapas delante mía. Una extremadamente dulce, y la otra hija del alcalde. Una morena y una rubia. ¡Gracias Dios por acordarte de mí!

Intenté articular algo, ¡algo salga de mi boca, por favor! Mas, no podía. Tener en frente a la hija del alcalde, era impresionante.

—Yo… Logan… Encantado…—Pude escuchar la risa disimulada de “Trisha-hija-del-alcalde (THDA)” (no me acostumbraría nunca a llamarla por su nombre), y la encantadora (y poco disimulada) risa de Claire. Seguramente, habría parecido Groot*.

—Pobre Logan.—me miró con pena THDA.

—Bueno, omitiendo este breve momento. ¿Qué hacías aquí?

—Ya sabes… Lo de Paris.

—¡Ah! Ya me contarás—le guiñó un Claire a la colorada THDA (nada, no puedo llamarla por su nombre).

—¿Y vosotros?

—Estábamos paseando y te vi.

—¿Tú paseando?

De repente, Claire se sonrojó de hasta las orejas. Me reí entre dientes, era muy dulce por su parte hacer eso.

—Trisha…—musitó en un intento de advertencia. THDA, por su lado, sonrió burlona.

—¿A qué no sabes Logan? Claire es casi incapaz de pasear, siempre anda rápido. ¡Normal, con esas piernas tan largas!—se dirigió hacia a mí, en un medio halago medio venganza por hacerla notar.

—¿Así?—recorrí con mirada a Claire. Sí, tenía las piernas largas.

—¡Parad! Se acabó la “hora de desvelar secretos de la pequeña de los Murph”. Hablemos de ti, Trisha, ¿cómo te has escaqueado esta vez?

Ya decía yo: no había ningún guardaespaldas a la vista para la hija de la alcalde. Espera, ¿esta vez?

Ahora la que enrojecí fue la aguamarina THDA. Al menos, ella se ceñía a la regla.

—Dije que iba a…

—No te escuché.—insistió Claire.

—Que iba a ver a Danielle Strouse.

La carcajada de la Murph era descontrolada, para la desgracia de THDA (que agachaba la cabeza avergonzada).

—¿Con Miss Estirada Alemana? ¡Normal que te hayan dejado ir! Sólo quieren que confraternices con ella.

—¡Nunca lo haré! Bueno, ¿y si vamos a “Manny Cantor” y pillamos algo?

¿Qué era el “Manny..? Un momento, ¿yo también? Dios, te prometo que iré a la iglesia todas las semanas (en vez de mi visita mensual), si haces que vaya con esas dos maravillosas chicas.

—Él viene.

—No lo iba a excluir, pero tiene que cantar.

—Lo hará, ¿verdad?

—Sí.—afirmé sin pensar en lo que se me venía encima. ¿Qué acababa de aceptar?

—¡Habla! Bueno, yo voy a por lo de Paris.—comentó THDA, mientras se recogía su melena en la gorra.

—¡Date prisa!

—¡Eso intento!

Miré a Claire cuando finalmente se había ido.

—¿Sabes? Desde que estoy contigo: has roto todas las reglas que pensé universales.

—¿Cuáles?

—Que cada persona tiene su tonalidad concreta, que el género femenino (menos mi familia) se alejaba de mí, que nunca conocería a alguien relevante.—enumeré.

—¿A que impresiona? La gran hija del alcalde.—comentó gesticulando con las manos, sonriente.

—Cierto.

—Logan.—me llamó.

—¿Sí?

—Mira, con cada persona, que considero amiga, mantengo una promesa: si la cumplen, quiere decir que son verdaderos. Te voy a plantear tu promesa.

La observé, haciendo un ademán con la cabeza como afirmación. Era interesante su proposición.

—Tienes que buscar mi color perfecto.

—¿Tu color perfecto?

—Sí, si lo encuentras será como encontrar mi lugar en el mundo. Mi personalidad y futuro definidos por un color, ¿a que es emocionante?—me reí por sus ojos llenos de esperanza, observadores del infinito.

—Está bien.

—¿Aceptas? A lo mejor es difícil, pero tras darle vueltas: he decidido que es la mejor promesa que he planteado. Y he planteado muchas.

—Acepto.

Le sonreí, me sonrió. En ese momento, en el que hubiera dado (y daría) cualquier cosa para que esa sonrisa no se extinguiese: no sabía lo frágil que puede llegar a ser una vida. O seis.

—————————————————————————————————————————————-

NOTA AUTORA:

Bueno, este es dentro que de poco subiré el desenlace: donde se resolverán sus dudas al rededor de esas seis vidas recién mencionadas.

¿Un voto para que sea positivo lo que les pase a esas vidas?

Miss Imperfect xxxx

*Groot: criatura, de “Los guardianes de la galaxia”, que sólo sabe decir “Soy Groot”.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s