I’m free to be the greatest.

 

Ya solo me queda darlo todo.

El año pasado ya tenía escrita la exposición para la prueba oral (sí, chistaco, en diciembre de 2016). Hoy a las 17.00 tenía la entrevista, la hora de la verdad. Os cuento un poco cómo ha sido mi experiencia.

Aquí estaba yo, era el día, ya era 9 de enero. Y si os digo la verdad tenía miedo. Miedo de cagarla, sí, en serio; al principio, creo que inconscientemente, mientras estaba escribiendo la exposición y aprendiendomela, creo que intenté autosabotearme, creía que si al menos no le ponía todo el esfuerzo y no lo conseguí, tendría algo que culpar, siempre es más fácil culpar a algo, pero no sucedió, me esforcé, y tenía (tengo) miedo de que no ser suficiente, porque ahora va a ser todo mi culpa si no lo consigo.

Y esta mañana, entre terminar de aprender la expresión oral de francés (sí, el primer día de colegio) mientras estaba en el médico (porque soy gafe) y conseguir batir mi récord de flexibilidad en Educación Física (me siento proud), llegó la hora. Acabó el colegio, y a mi mejor amiga al parecer se le había olvidado (OLVIDADO) que se venía a mi casa a comer (para darme apoyo, y chuches), así que salió tarde. Tampoco era taaaaaaaaan tarde pero bueno, durante el trayecto en bus ideamos un plan de ataque, por aquí os lo dejo:

“PLAN DE ATAQUE SUPER REUNIÓN SKYPE:

  1. Llegar.
  2. Mi bff va al baño (se estaba muriendo) y yo me cambio.
  3. Comer lo más rápido posible.
  4. Encerrarnos en el baño para maquillarme (ejem, olé nuestras dotes innatas para eso y la ironía) y arreglar el nido (aka mi pelo).
  5. Prueba de conexión (todo muy profesional).”

¿Y qué pasó? Que llegamos, seguimos el plan, todo va bien. Llegan las 16.30, y para matar el tiempo, empezamos a ver una serie en Netflix, 3%, así se llama:

3

Total, dan las 17 y estaba más nerviosa que las campanadas en Nochevieja. Comía chuches y me ayudaban a tranquilizarme (gracias madre, hermana y bff), y de repente llaman… a mi móvil. Era un número privado y me digo yo: o es una broma o publicidad. No sé por qué lo cogí, pero bueno, y estaba la línea en silencio por unos segundos (que de verdad pensaba que era una broma), y ni siquiera soy yo, sino mi amiga la que contesta a MI MÓVIL (el retraso), y la chica al otro lado de la línea: Buenas tardes, soy de la Fundación…

Y me da un vuelco el corazón, ¿qué ha pasado? ¿Me cambian el día? ¿He hecho algo mal? ¿Me despiden? ¿Qué coño? Y más preguntas rezuman de mi mente. Total, que no encontraban mi user en skype (y mente a lo que a ver si me descalifican, a ver si no me llamaban, a ver si existo, lo normal), total se lo vuelvo a dictar y les reenvio la invitación de skype. Y empieza el pánico cuando cuelgan. Yo como loca, preguntando si es que estaba bien, que si les salía mi user de skype a todo ser viviente, me dio un mini infarto cuando alguien me mandó un mensaje (samia, aún así te quiero).

Y entre tanto, llegan las 17.25, ¿qué tiene esa hora? QUE ME ESTABAN LLAMANDO POR FIN. Lo más gracioso es que estaba yo tipo: callaros, gracias por los ánimos, ay Dios. Y mi amiga a mi lado, sentada de lo más normal, así que, obviamente, la empuje (con cariño y amor) tipo: QUITA PLS TÍA. Y le doy a empezar entrevista.

Se presentaron, me saludaron y me dejaron empezar. Empiezo el topic, todo va bien, y llevo dos párrafos, y me quedo en blanco, blanco, níquel, cristalino. Pero no pasa nada, los entrevistadores (en mi caso dos mujeres muy simpáticas) te tranquilizan y me dijeron, tranquila que vas bien, respira. Y continué, ya bien, sin nervios, más tranquila. La verdad, en algún punto me lo pasé bien, es decir, se rieron ellas, yo, y sobre todo me sonreían (porque al parecer va a ser que hago gracia o algo); me preguntaron cosas sobre mí, sobre todo y me preguntaron en español (a los demás no sé).

Llegan las 17.44 y cuelgan (¡19 MINUTOS DE ENTREVISTA!). Viene mi familia y mi amiga, me abrazan, yo empiezo a carcomerme la cabeza, ¿estaba bien? ¿Tenía aspecto seguro o inseguro? ¿Tengo posibilidades? ¿Me muero o qué? Estuvimos, literal, hasta las 18.15 deliberando, yo muerta de miedo, por primera vez en un rato largo, cogí el móvil.

Ahora, sé que no puedo cambiar nada, en absoluto, y la verdad, me hace mucho, muchísimo mal compararme; sé que es fácil mentir, lo sé, pero es que… he visto a muchos lo bien y seguros, confiados y lo bien que han conectado, y no puedo de verdad, me deprime mucho pensar que yo no soy así, porque sé que no lo soy y tampoco me gusta. No soy tímida, la verdad es que soy extrovertida, pero no me gusta los que siempre están a la defensiva, o los que cambian porque piensan que otro “molan” más.

Lo importante es que ya no hay marcha atrás, ¿y quién dice que no puedo ser la mejor?

—fallviour.

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2 comentarios sobre “I’m free to be the greatest.

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